Estonia lidera Europa en PISA
y sus colegios públicos contratan como nuestra concertada
Pero eso no explica su éxito.
Tabla de contenidos
- ¿Qué resultados obtiene Estonia en PISA 2025?
- ¿Son públicos los colegios estonios?
- ¿Por qué se parece la escuela estonia a nuestra concertada?
- ¿Puede un director estonio despedir a un profesor?
- Entonces, ¿es Estonia una gran concertada?
- ¿Saca mejores resultados la concertada española?
- Si no es la contratación, ¿qué explica el éxito de Estonia?
- ¿Tiene problemas el modelo estonio?
- ¿Qué podría aprender España sin abrir el melón de siempre?
- Estonia no le da la razón a ningún bando
- Preguntas frecuentes
Imaginemos que mañana un consejero de Educación propone lo siguiente:
que cada colegio público publique sus vacantes, que el director entreviste a los candidatos, que los contrate con un contrato laboral y que, si las cosas van mal, pueda despedirlos conforme al Estatuto de los Trabajadores.
No duraría ni una mañana.
Le acusarían de querer convertir la pública en concertada.
Pues eso, con matices que veremos, es lo que hace Estonia.
Y Estonia es el país europeo con mejores resultados en PISA 2025.
Así que el titular está servido para los dos bandos de siempre.
Unos dirán: «Lo veis. El problema de la pública son los funcionarios. Hay que gestionarla como la concertada».
Otros dirán: «Estonia es otra cosa. Allí la escuela es pública de verdad y no se puede comparar».
Los dos tienen una parte de razón. Y los dos se equivocan en lo importante.
Porque Estonia es incómoda para todos: gestiona a su profesorado como nuestra concertada, pero es tan pública como nuestra pública.
Y hay un dato español que casi nadie mira y que cambia el debate: cuando se compara a alumnos parecidos, nuestra concertada no saca más rendimiento que nuestra pública.
Si el secreto fuera contratar como la concertada, ese dato no debería existir.
Veámoslo.
¿Qué resultados obtiene Estonia en PISA 2025?
Estonia obtiene 527 puntos en ciencias, 499 en lectura y 508 en matemáticas. Es el primer país de Europa en ciencias y matemáticas y el segundo en lectura, a un solo punto de Irlanda. Saca unos 50 puntos a España en cada área y supera con claridad a Finlandia, la antigua referencia europea.
| Competencia | Estonia | Finlandia | España | Media OCDE |
|---|---|---|---|---|
| Ciencias | 527 | 504 | 477 | 482 |
| Lectura | 499 | 474 | 451 | 461 |
| Matemáticas | 508 | 469 | 457 | 463 |
Pero la media no es lo más interesante.
Lo más interesante es que Estonia deja a pocos alumnos atrás. En ciencias, nueve de cada diez alcanzan el nivel básico de competencia.
Y lo consigue con menos dependencia del origen familiar que la media. La diferencia en ciencias entre el alumnado favorecido y el desfavorecido es de 68 puntos, frente a unos 85 en la OCDE. El nivel socioeconómico explica el 9,6 % de las diferencias de rendimiento, frente al 11,6 % de media.
Esto importa para lo que viene.
Si el éxito estonio dependiera de que cada director «ficha a los mejores», cabría esperar grandes diferencias entre centros. Lo que encontramos es un sistema que funciona bien para casi todos.
¿Son públicos los colegios estonios?
Sí. La inmensa mayoría de los colegios estonios son públicos, gratuitos y de titularidad municipal. Los privados son una minoría: 60 de los 474 centros de educación general en el curso 2025/2026. Estonia no es un ejemplo de privatización de la escuela.
Este es el primer dato que se cae del mensaje viral.
La Constitución estonia garantiza la educación gratuita en los centros estatales y municipales. El transporte escolar es gratuito y el Estado financia el comedor.
Que la escuela sea municipal tampoco significa que el Estado se desentienda. El Estado reparte a los ayuntamientos una financiación por alumno que cubre los salarios del profesorado, la formación y los libros de texto. Y fija el currículo nacional y la titulación que necesita un docente.
Es decir, el dinero es público, el edificio es público y el servicio es público.
Lo que cambia es cómo se gestiona al profesorado.
¿Por qué se parece la escuela estonia a nuestra concertada?
Porque en Estonia, como en nuestra concertada, el profesorado tiene un contrato laboral y lo selecciona el propio centro. Las vacantes se cubren por concurso, con condiciones aprobadas por el órgano de gobierno del centro, y el director firma, modifica y extingue los contratos. Es casi el mismo procedimiento que la LODE fija para los centros concertados.
Basta poner las dos normas una al lado de la otra.
En Estonia, según Eurydice, las vacantes docentes se cubren mediante concurso, el consejo del centro aprueba las condiciones y el director concluye, modifica y extingue los contratos conforme a la legislación laboral.
En nuestra concertada, el artículo 60 de la LODE dice que las vacantes se anuncian públicamente, que el consejo escolar fija los criterios de selección a propuesta del titular, basados en el mérito y la capacidad, y que el titular y el director seleccionan al profesorado.
Se parecen mucho.
Y hay un tercer parecido: en los dos casos, el salario lo paga en la práctica la Administración. En Estonia, mediante la financiación estatal por alumno. En nuestra concertada, mediante el pago delegado.
Así que la frase provocadora tiene base:
en la gestión del profesorado, el colegio público estonio se parece bastante más a un concertado español que a un público español.
Se gestiona como la concertada. Se posee y se financia como la pública.
Colegio municipal estonio comparado con un colegio público y uno concertado en España.
¿Puede un director estonio despedir a un profesor?
Sí, pero no como sugieren las redes. El director estonio puede extinguir un contrato, siempre conforme al derecho laboral: hacen falta motivos de peso, por lo general una advertencia previa y actuar en un plazo razonable. Es un margen parecido al de un titular de concertada en España, no un poder para echar a quien no le guste.
La diferencia entre estas dos frases es la diferencia entre el mito y la realidad:
«En Estonia, si un profesor no le convence, el director lo despide.»
«En Estonia, el director es el empleador del profesorado y puede despedir con las mismas garantías que cualquier empleador.»
La segunda es la correcta.
Y conviene añadir algo que el mensaje viral omite: los contratos son indefinidos por regla general. Los temporales se reservan para casos concretos, como sustituciones o docentes que todavía no tienen toda la cualificación.
No es un sistema de profesores en precario.
Es un sistema de profesores con contrato laboral estable que pueden perder su puesto con causa justificada.
Que, dicho sea de paso, es exactamente la situación de miles de docentes de la concertada española.
Entonces, ¿es Estonia una gran concertada?
No. Se parece a nuestra concertada en cómo contrata, pero no en lo demás. El colegio estonio es de un ayuntamiento, no de una entidad privada; no tiene ideario propio; es gratuito, comedor incluido; y es el colegio que el ayuntamiento asigna a cada niño según su residencia. Eso es escuela pública.
Aquí es donde el argumento de «gestionemos la pública como la concertada» empieza a hacer agua.
Porque lo que hace distinta a nuestra concertada no es solo cómo contrata.
Es también quién es el titular, qué carácter propio puede tener el centro, qué servicios cobra y qué alumnado acaba matriculado en él.
Estonia solo ha copiado la primera parte.
Y hay un detalle que incomodará a los defensores de la pública: en Estonia, algunos colegios públicos con programas especiales pueden hacer pruebas de admisión. En España, ni la pública ni la concertada pueden hacerlo en las enseñanzas gratuitas.
Estonia no encaja en ninguna de nuestras dos casillas.
Y eso es precisamente lo que la hace interesante.
¿Saca mejores resultados la concertada española?
En bruto, sí. Cuando se compara a alumnos de nivel socioeconómico parecido, no. En PISA 2025, los centros privados, en su gran mayoría concertados, sacan 23 puntos más en ciencias que los públicos. Al descontar el origen del alumnado, la ventaja baja a 7 puntos. Y al tener en cuenta además la composición social del centro, la pública pasa por delante por 4 puntos.
Este es el dato que desmonta el atajo.
España ya tiene un sector donde el centro elige a su profesorado y lo contrata con contrato laboral: la concertada, a la que va alrededor de uno de cada cuatro alumnos.
Si contratar así fuera la clave del rendimiento, la concertada debería mantener su ventaja cuando comparamos alumnos parecidos.
No la mantiene.
La ventaja de la privada y la concertada desaparece al comparar alumnos parecidos
Diferencia de puntuación de los centros privados, en su gran mayoría concertados, frente a los públicos.
Las cifras proceden del análisis de Ismael Sanz, exdirector del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, publicado en Hay Derecho. Y no son una sorpresa: en PISA 2018 ya ocurría lo mismo en matemáticas, con una ventaja bruta de casi 28 puntos que desaparecía al descontar el nivel socioeconómico.
Conviene no pasarse de frenada en sentido contrario. Esto no demuestra que la pública sea mejor. Demuestra que las diferencias entre redes se explican sobre todo por los alumnos que llegan a cada una, no por cómo contratan.
Así que el argumento queda bastante tocado.
Si en España la contratación tipo concertada no produce más rendimiento con alumnos comparables, cuesta sostener que sea eso lo que explica el éxito de Estonia.
Si no es la contratación, ¿qué explica el éxito de Estonia?
Nadie puede aislar una sola causa, y quien lo haga se está inventando la mitad. Pero Estonia tiene varios rasgos que el mensaje viral nunca menciona: máster obligatorio para dar clase, un currículo nacional común, una escuela comprensiva hasta los 15 o 16 años, una red pública gratuita y bastante equidad. La autonomía para contratar es una pieza más.
Cinco rasgos del sistema estonio que no tienen nada que ver con el contrato
Cualquiera de ellos podría explicar parte de los resultados tanto como la forma de contratar. O más.
Para dar clase hace falta un máster o titulación equivalente, una cualificación docente y un nivel C1 de estonio.
Todos los centros parten del mismo currículo nacional y elaboran el suyo a partir de él.
La escuela básica va de 1.º a 9.º curso, sin separar al alumnado en itinerarios hasta los 15–16 años.
Casi todo el alumnado va al colegio público que le asigna su ayuntamiento, con comedor financiado.
El origen familiar pesa menos en los resultados que en la media de la OCDE: 68 puntos de brecha frente a unos 85.
El centro elige y contrata a su profesorado. Es una pieza del sistema, no el sistema.
Hay uno de esos rasgos que debería dar que pensar a cualquier opositor.
En Estonia, el máster no es un mérito que suma unas décimas en un baremo. Es la condición para poder dar clase. La autonomía del director para contratar funciona sobre un profesorado que ya ha superado un listón de entrada alto.
Sin ese listón, la misma autonomía podría dar resultados muy distintos.
¿Tiene problemas el modelo estonio?
Sí, y PISA 2025 los muestra. Estonia ha perdido 12 puntos en lectura desde 2022 y 24 desde 2018. Los alumnos de las escuelas en lengua rusa sacan 40 puntos menos en ciencias que los de las escuelas en estonio. Y el país tiene un problema serio para atraer y retener profesorado, a pesar de que sus directores pueden contratar con libertad.
El mismo sistema de contratación, con problemas que no resuelve
Doce de ellos solo desde 2022. Casi se ha duplicado el alumnado que lee deprisa y responde rápido pero mal.
En ciencias: 536 frente a 496. Todas funcionan con el mismo modelo de contratación.
Casi la mitad de los docentes de 7.º a 9.º curso se plantea abandonar en los próximos cinco años.
Las tres grietas dicen lo mismo.
La caída en lectura es exactamente el síntoma que vimos en los resultados de España en PISA 2025: más alumnos que leen deprisa y responden mal. Aparece en un país con un modelo de profesorado opuesto al nuestro. Si el contrato del docente fuera la clave, ese síntoma no debería repetirse.
La brecha lingüística se produce dentro del mismo sistema, con las mismas normas de contratación para todos los centros.
Y el profesorado es quizá el aviso más claro. La edad media ronda los 50 años, según un estudio de las universidades de Tartu y Tallin. Solo un tercio de los nuevos docentes dice que ser profesor era su primera opción, frente al 58 % de media en la OCDE. El Gobierno ha subido el salario mínimo docente a 1.970 euros al mes en 2026 y ha creado una carrera profesional en cuatro etapas para intentar frenarlo.
Es decir: Estonia, con toda su autonomía para contratar, tiene el mismo problema que preocupa a media Europa.
No encuentra suficientes profesores.
¿Qué podría aprender España sin abrir el melón de siempre?
La pregunta útil no es si los profesores deben ser funcionarios o laborales. Es cuánto margen deberían tener los centros públicos para formar sus equipos y con qué garantías. Ese debate se puede tener sin desmontar la función pública y sin convertir la pública en concertada.
Cualquier director de un colegio público sabe lo que es empezar septiembre sin saber quién formará parte del claustro.
Concurso de traslados, adjudicaciones de interinos, comisiones de servicio. El proyecto educativo del centro pesa muy poco en quién acaba trabajando en él. Hay excepciones, como algunos puestos con perfil específico, pero son eso: excepciones.
Ese es un problema real.
Y Estonia demuestra que se puede dar más margen a los centros sin privatizar nada.
Pero Estonia también avisa de lo que habría que vigilar:
- El reparto del profesorado. Si cada centro elige, los centros más atractivos pueden quedarse con los mejores docentes y los más difíciles, con las plazas que nadie quiere.
- Las garantías. En Estonia el despido tiene causas, advertencias y control legal. Cualquier modelo con más autonomía necesitaría lo mismo.
- El listón de entrada. La autonomía estonia funciona sobre un profesorado con máster obligatorio. No es un atajo para contratar a cualquiera.
- La captación. Elegir solo sirve si hay candidatos. Estonia tiene autonomía y le faltan profesores.
Y hay una lección para los dos bandos.
Para quien quiere gestionar la pública como la concertada: la concertada española ya contrata así y, con alumnos comparables, no rinde más.
Para quien no quiere ni oír hablar de autonomía: el mejor sistema de Europa da a sus colegios públicos un margen que aquí nos parecería impensable, y sigue siendo uno de los más equitativos.
Lo que se puede decir de Estonia y lo que no
- Sus profesores no son funcionarios: tienen contrato laboral.
- El centro selecciona y contrata a su profesorado, como en nuestra concertada.
- Su escuela es pública, municipal y gratuita.
- Es el primer país de Europa en ciencias y matemáticas en PISA 2025.
- Que el director despida a quien no le convence.
- Que Estonia haya privatizado o «concertado» su escuela.
- Que sus resultados se deban a que los profesores no son funcionarios.
- Que gestionar la pública como la concertada mejoraría PISA en España.
Estonia no le da la razón a ningún bando
El debate entre pública y concertada lleva décadas en España funcionando como una guerra de trincheras.
Cada bando busca un país que le dé la razón.
Estonia no sirve para eso.
A quien defiende que la clave es contratar como la concertada, le recuerda que su escuela es pública, municipal y gratuita, y que en España la concertada no rinde más con alumnos comparables.
A quien defiende que nada debe cambiar en la gestión de la pública, le recuerda que el mejor sistema de Europa confía a sus centros públicos decisiones que aquí ni se plantean.
Lo que Estonia sí demuestra es algo menos cómodo:
que se puede dar mucho poder a los centros sin privatizar la escuela, y que ese poder, por sí solo, no explica los resultados.
Quizá la pregunta que Estonia le hace a España no sea si nuestros profesores deben ser funcionarios.
Sino esta:
¿qué decisiones estamos tomando lejos del aula que funcionarían mejor si las tomara el centro, y con qué garantías?
Preguntas frecuentes
¿Son funcionarios los profesores en Estonia?
No. Los profesores de los colegios públicos estonios trabajan con un contrato laboral, normalmente indefinido. Las vacantes se cubren mediante concurso en cada centro y el director firma el contrato. No existe una oposición centralizada como la española.
¿Se parece el sistema estonio a la escuela concertada española?
En la gestión del profesorado, sí: contrato laboral, selección por el propio centro y despido conforme al derecho laboral, como en la concertada. En lo demás se parece a la pública: los colegios son municipales, gratuitos, sin ideario propio y el ayuntamiento asigna el centro según la residencia.
¿Puede un director estonio despedir a un profesor?
Puede extinguir el contrato, pero solo conforme al derecho laboral. Hacen falta motivos de peso, por lo general una advertencia previa y actuar en un plazo razonable. No existe el despido libre porque un profesor no convenza al director.
¿Qué resultados obtuvo Estonia en PISA 2025?
Estonia obtuvo 527 puntos en ciencias, 499 en lectura y 508 en matemáticas. Es el primer país de Europa en ciencias y matemáticas y el segundo en lectura. Supera a España en unos 50 puntos en cada área, aunque ha perdido 12 puntos en lectura desde 2022.
¿Obtiene mejores resultados la concertada que la pública en PISA?
En bruto, sí: en PISA 2025 los centros privados, en su mayoría concertados, sacan 23 puntos más en ciencias. Pero al comparar alumnos de nivel socioeconómico parecido la ventaja baja a 7 puntos, y al tener en cuenta también la composición del centro la pública queda 4 puntos por delante.
¿El éxito de Estonia se debe a que sus profesores no son funcionarios?
No puede afirmarse. Estonia tiene además máster obligatorio para los docentes, currículo común, escuela comprensiva hasta los 15–16 años, una red pública gratuita y bastante equidad. Ninguna evidencia permite atribuir sus resultados al contrato del profesorado.