Programación o unidades didácticas: ¿por dónde empiezo a preparar las oposiciones?


Llevamos años empezando por la programación
Pero el documento escrito vale 0,9 puntos y la unidad, 7
¿Estamos invirtiendo nuestro tiempo donde realmente importa?


Tabla de contenidos

  1. El problema no es tener 12 unidades. Es dominar las 12
  2. Antes de seguir: ¿Cómo se puntúa la segunda prueba de las oposiciones de Maestros?
  3. ¿Cuánto puntúan la programación y la unidad didáctica en las oposiciones?
  4. ¿Cuánto puntúa el documento escrito de la programación didáctica?
  5. ¿Cómo se elige la unidad didáctica que tienes que defender?
  6. ¿Cuánto tiempo tengo para preparar y defender la unidad didáctica?
  7. ¿Cómo es la defensa de la unidad didáctica en las oposiciones de Inglés?
  8. Entonces, ¿qué podemos hacer diferente?
  9. Doce unidades coherentes no significa doce fotocopias
  10. La defensa oral no debería empezar en abril
  11. ¿Qué es más importante: la programación o las unidades didácticas?
  12. ¿Cómo se puntúan las rúbricas de las oposiciones docentes?
  13. Haz esta prueba con tus 12 unidades
  14. Conclusión: cambia el centro de gravedad de tu preparación

Durante años hemos preparado la segunda prueba de las oposiciones siguiendo una secuencia que parece completamente lógica.

Primero, la programación didáctica.

Contextualización, normativa, currículo, metodología, atención a la diversidad, evaluación...

Después construimos una buena unidad didáctica.

Y cuando esa primera unidad funciona, utilizamos su estructura como modelo para desarrollar las demás.

Yo también he trabajado así. Primero como opositor y, durante los últimos años, como preparador.

Y quiero dejar algo claro desde el principio:

Empezar por la programación tiene sentido.

Para construir una unidad coherente necesitas haber tomado previamente determinadas decisiones sobre contexto, currículo, metodología o evaluación.

El problema no está necesariamente en por dónde empezamos.

El problema está en cuánto tiempo terminamos dedicando a cada parte.

Porque es relativamente frecuente llegar a primavera después de haber dedicado meses a perfeccionar la programación, tener una unidad especialmente trabajada y otras once que hemos ido construyendo replicando aquella estructura.

Sobre el papel están las doce.

Pero ¿dominas realmente las doce?

Y, sobre todo:

¿estamos distribuyendo nuestro tiempo de preparación de acuerdo con lo que realmente nos vamos a jugar delante del tribunal?

El problema no es tener 12 unidades. Es dominar las 12

El procedimiento habitual es eficiente.

Construimos una programación sólida.

Diseñamos una unidad didáctica completa.

Encontramos una secuencia que funciona.

Y después utilizamos esa arquitectura para desarrollar las restantes.

No hay nada malo en ello.

De hecho, replicar determinados elementos aporta coherencia.

No necesitamos doce metodologías completamente diferentes, doce sistemas de evaluación incompatibles entre sí o doce estructuras que parezcan pertenecer a programaciones distintas.

Pero hay una diferencia importante entre replicar una estructura y dominar una unidad.

Puedes tener doce unidades perfectamente terminadas y no saber defender diez de ellas.

Puedes haber modificado actividades, criterios de evaluación, saberes básicos y productos finales y, sin embargo, necesitar volver a leer una unidad para recordar exactamente qué habías planteado.

Puedes incluso tener un documento excelente y descubrir que, cuando intentas explicarlo sin tenerlo delante, aparecen los problemas.

Porque una cosa es que una unidad esté escrita.

Otra muy diferente es que sea tuya hasta el punto de poder defenderla.

Antes de seguir: ¿Cómo se puntúa la segunda prueba de las oposiciones de Maestros?

Aquí prefiero dejar las opiniones a un lado.

La referencia más reciente que tenemos para analizar esta prueba son los criterios de actuación y homogeneización correspondientes al procedimiento selectivo convocado mediante la Orden de 21 de febrero de 2025, publicada en el BOJA núm. 38, de 25 de febrero de 2025.

Para este análisis tomamos como referencia el Cuerpo de Maestros (597) y, específicamente, la especialidad de Lengua Extranjera-Inglés (032).

Por tanto, los porcentajes que aparecen a continuación no son una estimación sobre cómo podría valorar un tribunal. Son los pesos establecidos en los criterios utilizados en la última convocatoria que tomamos como referencia.

Naturalmente, cuando se publique la próxima convocatoria habrá que comprobar si estos criterios se mantienen o se modifican.

¿Cuánto puntúan la programación y la unidad didáctica en las oposiciones?

La segunda prueba se califica de 0 a 10 puntos.

Su distribución es:

PartePesoEquivalencia sobre 10
Parte A. Programación didáctica30 %3 puntos
Parte B. Unidad didáctica70 %7 puntos

Para aplicar estas ponderaciones es necesario obtener, además, un mínimo de 2,5 puntos en cada una de las partes, y la calificación global de la segunda prueba debe alcanzar al menos 5 puntos para superarla.

Pero podemos profundizar todavía más.

Dentro de la Parte A encontramos otro reparto:

ElementoPeso dentro de Parte AEquivalencia sobre la segunda prueba
Documento escrito30 %0,9 puntos
Defensa de la programación70 %2,1 puntos
Unidad didáctica7 puntos

Detente un momento en estos números.

Documento escrito de la programación: 0,9 puntos.

Defensa oral de la programación: 2,1 puntos.

Unidad didáctica: 7 puntos.

Y ahora vuelve a pensar en cómo solemos distribuir nuestro tiempo durante la preparación.

No estoy diciendo que debamos repartir matemáticamente nuestras horas según esos porcentajes.

Sería absurdo concluir que debemos dedicar exactamente 7,7 veces más tiempo a las unidades porque aportan 7 puntos frente a los 0,9 del documento escrito.

Peso en la calificación y tiempo necesario de preparación no son magnitudes equivalentes.

Pero los datos sí justifican una pregunta bastante incómoda:

¿tiene sentido que el documento escrito absorba durante meses una parte enorme de nuestro esfuerzo mientras dejamos para después el entrenamiento sistemático de aquello que representa el 70 % de la segunda prueba?

Creo que merece la pena replanteárselo.

¿Cuánto puntúa el documento escrito de la programación didáctica?

Aquí hay un matiz fundamental.

Sería muy fácil convertir los datos anteriores en un titular:

«La programación solo vale 0,9 puntos».

Pero no sería correcto.

Lo que equivale a 0,9 puntos es el documento escrito de la programación.

La Parte A completa representa 3 puntos, porque incluye también su defensa oral, que supone los otros 2,1 puntos.

Y hay otra razón todavía más importante para tomarnos muy en serio el documento.

Tiene que cumplir los requisitos establecidos.

La programación no es un elemento decorativo.

Es el marco que proporciona coherencia a las unidades: contexto, currículo, metodología, evaluación, atención a la diversidad...

Además, existen requisitos formales y penalizaciones que pueden tener consecuencias enormes.

Por ejemplo, según los criterios de 2025 que estamos utilizando como referencia, cada unidad debe contener al menos una Situación de Aprendizaje. Su ausencia supone una penalización de –10 puntos en el apartado afectado.

También debemos atender a los requisitos establecidos sobre elaboración propia, extensión, portada o anexos.

Por tanto, mi propuesta no es:

«Trabaja menos la programación porque no importa».

Es otra:

La programación tiene que sostener tus unidades. No debería consumir el tiempo que necesitas para aprender a defenderlas.

¿Cómo se elige la unidad didáctica que tienes que defender?

Aquí cambia completamente la estrategia.

El día de la prueba no podrás decidir libremente:

«Voy a defender mi mejor unidad».

Según los criterios de 2025, el aspirante elige una unidad didáctica entre tres extraídas al azar de su propia programación o del temario oficial, según la opción utilizada en el procedimiento.

Imagina entonces que tienes doce unidades.

Hay tres que dominas perfectamente.

Cuatro que están bastante bien.

Y cinco que existen, cumplen y están terminadas, pero sabes que no son tus favoritas.

El problema es evidente.

No necesitas una unidad espectacular.

Ni siquiera tres unidades espectaculares.

Necesitas conseguir que cualquiera de las combinaciones que pueda aparecer te permita afrontar la prueba con garantías.

El objetivo debería ser llegar al examen y pensar:

«Me da igual cuáles salgan».

Naturalmente tendrás favoritas.

Siempre habrá unidades con las que te encuentres especialmente cómodo.

Pero ninguna debería provocarte ese pensamiento que tantos opositores conocen:

«Por favor, que esta no salga».

¿Cuánto tiempo tengo para preparar y defender la unidad didáctica?

Una vez determinada la unidad, dispondrás de una hora para prepararla.

Sin conexión al exterior ni dispositivos.

Posteriormente tendrás un máximo de 30 minutos para realizar su exposición oral.

Además, según los criterios de 2025, puedes utilizar material auxiliar sin contenido curricular y un guion de un máximo de 120 palabras en DIN A5, que tendrás que entregar al tribunal al finalizar.

Esto cambia también nuestra forma de entender la preparación.

Esa hora no debería servir para descubrir qué decía tu unidad.

Ni para intentar recordar una secuencia que escribiste seis meses antes.

Ni para reconstruir mentalmente cómo conectabas unas actividades con otras.

La unidad no se aprende ese día.

Ese día recuperas, organizas y ejecutas algo que llevas meses trabajando.

Por eso quizá deberíamos dejar de preguntar:

«¿Ya tienes las doce unidades hechas?»

Y empezar a preguntar:

«¿Cuántas veces has defendido cada una de tus doce unidades?»

¿Cómo es la defensa de la unidad didáctica en las oposiciones de Inglés?

Para quienes preparamos la especialidad de Lengua Extranjera-Inglés del Cuerpo de Maestros, hay una variable adicional.

La segunda prueba se desarrolla en inglés.

Eso significa que dominar pedagógicamente una unidad no es suficiente.

Necesitas ser capaz de:

  • justificar tus decisiones metodológicas;
  • explicar cómo vas a evaluar;
  • relacionar los elementos curriculares;
  • explicar con naturalidad una secuencia didáctica;
  • utilizar terminología específica;
  • controlar el tiempo;
  • enlazar unas partes con otras sin limitarte a recitar;
  • y mantener la corrección lingüística durante toda la exposición.

Los criterios de evaluación de la especialidad contemplan además expresamente aspectos relacionados con la corrección fonético-fonológica.

Por tanto, tenemos otro problema que difícilmente se soluciona escribiendo más.

Una unidad puede funcionar perfectamente en Word y desmoronarse cuando tienes que defenderla durante treinta minutos en inglés.

Eso se descubre hablando.

Defendiendo.

Equivocándote.

Corrigiendo.

Y volviendo a defender.

Entonces, ¿qué podemos hacer diferente?

Esta es precisamente una de las cuestiones que me he planteado al organizar la preparación de este curso.

El enfoque tradicional suele aproximarse a esto:

Programación → unidad modelo → réplica de las restantes → preparación oral.

Yo quiero desplazar el centro de gravedad hacia un trabajo mucho más paralelo:

Programación + unidades + defensa oral desde etapas tempranas.

Seguiremos construyendo la programación.

Necesitamos una arquitectura común.

Utilizaremos estructuras que podamos replicar eficientemente.

Pero las doce unidades deberían empezar mucho antes a pasar por un ciclo diferente:

Diseñar → desarrollar → defender → corregir → volver a defender.

PONLO EN PRÁCTICA CON IA

Empieza hoy a construir tus unidades

He preparado 5 prompts para ayudarte a pasar del currículo a una unidad didáctica estructurada utilizando IA, sin pedirle que haga la oposición por ti.

No quiero que un opositor llegue a primavera con una programación preciosa y doce títulos perfectamente colocados en un índice.

Quiero que llegue con doce unidades que haya empezado a hacer suyas.

Doce unidades coherentes no significa doce fotocopias

Aquí tampoco debemos caer en el extremo contrario.

Reutilizar una buena estructura es inteligente.

Si has encontrado una secuencia didáctica que funciona, no necesitas reinventar completamente tu forma de enseñar cada quince días.

Podemos mantener:

  • determinadas estructuras de sesión;
  • rutinas;
  • principios metodológicos;
  • dinámicas cooperativas;
  • instrumentos de evaluación;
  • determinados recursos;
  • una organización visual común.

Eso reduce carga de trabajo y proporciona coherencia a la programación.

Pero existe una diferencia entre compartir una arquitectura y cambiar cuatro palabras para producir doce unidades prácticamente idénticas.

Cada unidad necesita una razón de ser.

Necesitas saber qué quieres conseguir.

Qué decisiones la diferencian.

Qué problemas pueden aparecer.

Cómo se articula su Situación de Aprendizaje.

Y, especialmente:

por qué has tomado cada decisión.

Porque esa pregunta probablemente sea bastante más difícil de responder que copiar un criterio de evaluación dentro de una tabla.

La defensa oral no debería empezar en abril

Si la unidad representa el 70 % de la segunda prueba, cuesta justificar que su entrenamiento oral sistemático quede relegado a los últimos meses.

Tampoco necesitas esperar a tener una unidad completamente terminada para empezar.

Al principio puedes defender partes.

Después, secuencias.

Más adelante, unidades completas.

Después introducir el cronómetro.

Reducir progresivamente las ayudas.

Sortear unidades.

Disponer de una hora para organizar la exposición.

Y finalmente reproducir las condiciones reales de la prueba.

Cuantas más veces hagas ese recorrido antes del examen, menos elementos tendrás que controlar conscientemente el día que estés delante del tribunal.

El objetivo es que la defensa deje de parecer algo que has memorizado y empiece a parecer algo que conoces suficientemente bien como para explicarlo.

¿Qué es más importante: la programación o las unidades didácticas?

Las dos.

Pero probablemente no con la distribución de tiempo que hemos normalizado durante años.

No tengo una fórmula del tipo:

20 % programación / 80 % unidades.

Y desconfiaría de quien pretendiera ofrecerla.

Cada opositor tiene necesidades diferentes.

Pero los criterios utilizados en la última convocatoria nos proporcionan información suficiente para replantearnos nuestras prioridades:

0,9 puntos: documento escrito.

2,1 puntos: defensa de la programación.

7 puntos: unidad didáctica.

Además, la unidad que tendrás que defender dependerá de una extracción aleatoria.

Y la Parte B no consiste en entregar al tribunal el documento de tu unidad para que valore lo bonita que ha quedado.

Consiste en defenderla oralmente.

Por eso, si durante meses nuestra preparación consiste fundamentalmente en escribir, corregir, maquetar y volver a escribir, quizá exista un desequilibrio.

No necesitamos necesariamente trabajar más.

Necesitamos asegurarnos de que estamos trabajando donde realmente podemos marcar la diferencia.

¿Cómo se puntúan las rúbricas de las oposiciones docentes?

Hay una última precisión necesaria.

Los grandes pesos que hemos utilizado —30/70 entre programación y unidad y 30/70 dentro de la Parte A— están establecidos en los criterios que utilizamos como referencia.

Pero eso no significa que podamos calcular al decimal cuánto vale cada pequeño elemento de una rúbrica.

La ponderación concreta de los indicadores corresponde a cada comisión de selección, y el valor de un apartado no tiene por qué ser la media aritmética de sus indicadores.

Por tanto, cuidado cuando escuches:

«Esto exactamente vale 0,15».

O:

«Si metes esto consigues otros 0,20».

Si los criterios oficiales no permiten determinarlo, nosotros tampoco deberíamos fingir una precisión que no existe.

Podemos diseñar nuestra estrategia con los pesos conocidos.

No necesitamos inventarnos los que desconocemos.

Haz esta prueba con tus 12 unidades

Imagina que mañana es el examen.

Tienes delante los doce números.

Sacas tres al azar.

Los miras.

¿Te daría igual cuáles fueran?

Si la respuesta es sí, probablemente has hecho un gran trabajo.

Si inmediatamente piensas:

«Esta no».

«Esta tampoco».

«Menos mal que también ha salido la 7».

Entonces quizá el problema no sea que necesites seguir perfeccionando la página 37 de tu programación.

Quizá necesitas pasar más tiempo con tus unidades.

Conclusión: cambia el centro de gravedad de tu preparación

Después de haber vivido este proceso como opositor y de llevar años observándolo ahora desde el otro lado como preparador, creo que merece la pena replantearnos una idea.

No necesitamos dejar de hacer buenas programaciones.

Necesitamos dejar de confundir una programación excelente con estar excelentemente preparado para la segunda prueba.

La programación debe ser rigurosa, coherente y defendible.

Pero también tiene una función fundamental: proporcionarte una estructura sólida desde la que construir las doce unidades que después tendrás que dominar.

Por eso quiero cambiar el centro de gravedad de la preparación.

Menos tiempo persiguiendo una perfección casi quirúrgica en el documento escrito.

Más tiempo diseñando buenas unidades.

Más tiempo hablando sobre ellas.

Más tiempo justificándolas.

Más tiempo sorteándolas.

Más tiempo equivocándonos antes del examen.

Y más tiempo volviéndolas a defender.

Porque al final puedes llegar al tribunal con una programación magnífica.

Pero después aparecerán tres números y tendrás que elegir uno.

Ese día no necesitas tener una unidad perfecta.

Necesitas estar preparado para cualquiera de las doce.

Normativa y criterios de referencia

Este artículo toma como referencia la Orden de 21 de febrero de 2025, publicada en el BOJA núm. 38, de 25 de febrero de 2025, por la que se convocó el procedimiento selectivo correspondiente, junto con la determinación de criterios de actuación y homogeneización del Cuerpo de Maestros (597) y los criterios correspondientes a la especialidad de Lengua Extranjera-Inglés (032).

Son estos criterios de evaluación de la última convocatoria los que utilizamos para analizar la distribución 30 % / 70 %, el reparto interno de la Parte A, las condiciones de la exposición y las penalizaciones mencionadas.

Importante: este análisis utiliza los criterios de la última convocatoria como referencia. Cuando se publique el próximo procedimiento selectivo habrá que comprobar nuevamente la convocatoria y los criterios correspondientes, ya que la Administración puede modificar estructura, requisitos, ponderaciones o condiciones de las pruebas.